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Cómo añadir más valor a tu relación con los clientes

Image Pixabay

Entregar valor en cada punto de contacto es el sueño de toda marca. Un sueño que fácilmente puede convertirse en pesadilla si no se tiene claro lo que los clientes realmente esperan.

Ese valor del que tanto se habla, es la consecuencia directa del cumplimiento de una promesa de marca que supera las expectativas de sus audiencias manteniéndolos cautivos, sorprendidos, estimulados y seguros de que podrán seguir confiando en la marca en cualquier situación.

Pero ¿Cómo se consigue generar valor añadido en cada punto de contacto sin morir en el intento?

El punto de partida está en conocer aquello que realmente resulta de valor para las personas y asumir un propósito de marca que esté alineado con sus grandes aspiraciones.

Por otro lado, asimilar que estamos frente a un nuevo consumidor que viene cambiando las reglas del juego a toda velocidad. Este consumidor está mucho más y mejor informado cada día, en consecuencia es más crítico, menos leal y por supuesto, mucho más difícil de entender.

No es extraño que las marcas que más amamos sean aquellas que más se preocupan por conocer a fondo nuestra identidad y aspiraciones, y actúan en consecuencia.

Se debe dedicar tiempo y recursos suficientes para descubrir sus grandes motivaciones, sus puntos de dolor y expectativas, desde una visión que no se limite a su relación con el producto, sino que contemple casi todas las facetas de su vida.

En otras palabras, descubrir qué quieren, cómo lo quieren, cuándo lo quieren, donde lo quieren y qué esperan que la marca aporte a la sociedad.

Solo con un conocimiento profundo de las personas se podrán diseñar experiencias de marca llenas de valor de principio a fin, y que faciliten la construcción de una relación más fuerte entre la marca y sus clientes.

Porque no se trata de cuan delicioso sea el pan que vende una panadería, sino más bien la experiencia sensorial que vive un cliente cuando compra su pan fresco todos los días, y lo que para éste significa disponer de un producto bueno, fresco, siempre listo, que le ayude a invertir menos tiempo en la cocina y mucho más en el descanso.

Al final del día, somos una mezcla de lo que hacemos, decimos y perciben de nosotros. Si iniciamos nuestra estrategia encontrando las motivaciones más profundas de nuestro cliente ideal, tendremos un arma secreta para hacer de nuestra marca una lovemark.

JJ Portillo
Chief Business Officer

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